jueves, 17 de febrero de 2011

Comunismo entrelíneas

Es increíble pensar que a estas alturas del partido haya personas tan ingenuas. Hace poco tomé un taxi que conducía un señor muy amable. Algo gordo, entrecano y de risa fácil, el amigo profesional del volante pronto cayó en la conversación política, factor que hasta los momentos parece ser el epicentro de la vida de todos los venezolanos. No tardó en decirme que no le agradaba Chávez por su actitud belicosa, no obstante, le parecía que su gestión no era tan mala como la pintaban; “ha hecho cosas buenas”, dijo.

“Más allá de evaluar su gestión (que me parece un desastre), a mí no me agrada Chávez por una razón muy sencilla: es comunista” –contesté.

“¿Usted cree?” Preguntó el inocente – “Señor, si ladra, tiene cola, cuatro patas y le gusta la Perrarina, dudo que sea un caballo” –respondí.

Su color es rojo, admira a Fidel y sueña con convertir a Venezuela en Cuba; estrellas rojas, discursos en los que habla de Marx, Lenin, Mao y el Che. Capitalismo, imperio, yanquis. Odia lo privado y además habla de comunas y “propiedades socialistas” (lo que es de todos no es de nadie dicen por ahí). Es obvio, Chávez es comunista, punto.

Por supuesto, la conversación con el amigo taxista no puede llevarme a una conclusión simplista, pero por otro lado, me atrevo a decir que nuestro pueblo es profundamente ignorante por el elevado porcentaje de apoyo que aún posee el Presidente según diversas encuestadoras, esto después de más de una década en el poder en la que no ha dejado de hablar de comunismo “entrelíneas”.

Los seguidores de Chávez, los que “si no trabajan no comen” o Ni-ni, desconocen el fracaso monumental de ese bodrio socioeconómico, retrógrado y obsoleto surgido en el siglo XIX. Fiasco que ocasionó (y sigue ocasionando) la muerte de millones de seres humanos en el mundo (no olvidemos a Corea del Norte, Cuba y la hipocresía político económica de China).

Si el venezolano promedio tuviera una pisca de cultura general, a la primera mención de Marx, Lenin, Mao y el Che, nuestro primer mandatario hubiera salido del poder para no regresar jamás. Es insensato que, estando en 2011, en Venezuela se hable de un bodrio socioeconómico que se llevó a la práctica en la Rusia rural de 1917.

Por supuesto, existen factores de interés, variables que juegan en la “alta política venezolana” que nos impiden ver el verdadero juego de poder tras la cortina cívico-militar (más militar que cívico) que rige el país. Estratagemas concebidas en salas situacionales repletas de asesores comunistas extranjeros, sedientos por hacer experimentos socioeconómicos en el “país tropical”. Chávez los escucha, los necesita para desarrollar su dialéctica y ejecutar su locura de ultraizquierda para permanecer “empotrado” en Miraflores, porque sabe mejor que nadie que el venezolano promedio no conoce las características típicas del sistema comunista, por eso, la tierrita que usa para tapar todo es el fulano “Socialismo del XXI”; sin embargo, siempre reitera que no es comunista. ¿Estrategia?

Conclusión: Chávez es un comunista adicto al poder, y si la mayoría de los venezolanos no comprendemos esto, nos espera una dictadura comunistoide férrea disfrazada de democracia. Ahora vivimos bajo una dictablanda, pero es una condición temporal sujeta a intereses político-estratégicos.

Si nuestros “líderes” de oposición no dicen las cosas por su nombre (que Chávez es comunista), si no se cambian las estrategias comunicacionales, si no hacen un mínimo esfuerzo por hacer entender al venezolano promedio que el Presidente es comunista y nos quiere llevar a una dictadura fundamentada en un fiasco histórico, es decir, si le siguen el jueguito al mandatario nacional, pronto no existirán espacios para el libre pensamiento. Venezuela ya vive una pesadilla orwelliana.