jueves, 20 de diciembre de 2012


Estoica idiotez colectiva


Hace poco circuló por televisión una cuña que, además de graciosa y simpática, fue reveladora en muchos aspectos. Se trata del comercial de B52 en el que un muchacho con cara de tonto, soportaba toda clase de vejaciones, humillaciones y hasta tentaciones por el hecho de haber ingerido esta conocida bebida energética. Por supuesto, aguantó de todo sin perder en ningún momento esa sonrisa casi idiota, desde ataques masivos con pintura y huevos, hasta baños sorpresivos con agua. Esa fue la revelación: todos los venezolanos somos como el muchacho de la cuña.
Haciendo alusión al mensaje del comercial, al parecer los venezolanos nos atragantamos de una especie de brebaje que, en este caso, no sería energético, sino “atontador” o “idiotizador”. Aguantamos de todo y no hacemos nada. Somos un pueblo inmóvil, indiferente, por ende, responsable de todos nuestros males. Estamos encerrados en una especie de Matrix creada por el orden político de turno. A la mayoría sólo le preocupa su parcela, su microcosmos, sus problemas; por el contrario,  lo social en Venezuela no significa nada. Es un concepto vacío. Como dijo el poeta venezolano Pío Tamayo, “aquí no hay sociedad, sino suma de individuos”.
Encerrado en esta ceguera colectiva, el pueblo venezolano no tiene idea del vendaval que se avecina, y los “líderes de oposición”, también afectados por esta especie de brebaje (que en este caso no sería “atontador”, sino diabólico) ya preparan la mesa para el próximo debate: quién será el candidato en las posibles elecciones presidenciales 2013 en caso de que nuestro Semidiós-Presidente-Comandante-Líder-Máximo no haga efectiva la toma de posesión el próximo 10 de enero. Me asaltan varias dudas que creo razonables: 1) ¿Existe un parte médico oficial que corrobore la enfermedad del Semidiós?  2) Si Zeus efectivamente está más allá que acá, y ante la “inminente” realización de un nuevo proceso electoral ¿el debate de los “líderes de oposición” no debería centrarse en la depuración del REP y en la búsqueda de elecciones manuales? ¿Por qué la discusión actual se enfoca en la identidad del candidato? Sea quien sea, perderá, y aseguro esto porque las reglas no están claras. Son turbias. Hay trampa en estos procesos, es evidente.
Pero el fulano brebaje no nos permite reaccionar. La oposición no se centra en lo primordial, en lo obvio, sino en lo secundario. Tendrán sus intereses, sus arreglos. Ya es demasiado. Por otro lado,  la mayoría de la gente está cansada del tema político o simplemente ya no le interesa. Un parte hace lo que le dicen los “líderes” bajo estas premisas: “el voto es secreto; ganamos seguro; la unidad es un hecho”; otros, tal vez los más sabios, buscan la salida en Maiquetía y la mayoría cree que el Estado, disfrazado con el color del gobierno de turno, tiene el deber de regalarle todo. ¿Comunismo? ¿Qué es eso? Total, ¡qué importa! Mientras nos regalen la casa con paredes de Drywall, tengamos el último Blackberry, una camionetica y trabajemos en el Ministerio del Poder Popular de la Locura Colectiva Bolivariana Revolucionaria de Venezuela (mejor conocida como MPPLCBRV), todo bien.  
Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos. Simón Bolívar. 

lunes, 15 de octubre de 2012

Algo huele a podrido en Venezuela


Mi intención no es llamar a la abstención y mucho menos estimular el cese de la lucha democrática, por el contrario. El objetivo de estas líneas es realizar un humilde planteamiento con respecto a lo que considero un error reiterativo que, de una u otra forma, los que adversamos a este régimen pseudodemocrático, hemos aceptado de manera consciente o inconsciente. Se trata de las fulanas máquinas de votación y todo lo relacionado con nuestro sistema electoral. A una semana de los comicios presidenciales, aún hay en el ambiente una sensación de fraude. Hay algo podrido que sinceramente no cuadra y que va más allá, incluso del ventajismo gubernamental plenamente denunciado.
Me parece increíble que a las 5pm del pasado 7 de octubre, cuando medios de comunicación  como el diario ABC de España o Le Monde francés daban como ganador a Capriles por 5 puntos basándose en encuestas a boca de urna, el CNE haya anunciado, apenas 5 horas después,  la victoria de Chávez por casi un millón y medio de votos. Me pregunto: cómo demonios se logra tal cantidad de votos en ese lapso de tiempo, cuando la mayoría de los centros de votación habían cerrado a las 6pm. Por otro lado, si los Exit Polls eran acertados, el crecimiento no fue de un millón y medio sino de dos millones de votos.
También me surge esta duda: ¿todas las personas que estaban en las colas de los centros de votación después de las 6pm eran chavistas? Además, ¿no se supone que el crecimiento porcentual de uno de los candidatos debe ser lógicamente proporcional al del contendiente? Es decir, si por ejemplo el ganador sube 3 puntos en un momento específico, el contrario al menos debería subir 2 ó 3, manteniendo por supuesto la diferencia con respecto al vencedor. Según los resultados ofrecidos por el CNE, los votantes que hacían la cola después de la hora de cierre de los centros (6:00pm) debieron ser chavistas en su mayoría.
Me cuesta creer que la fulana Operación Remolque de los chavistas haya logrado captar, así haya sido por listas y sobornos, a dos millones de personas en un lapso de tiempo relativamente corto. No digo que la victoria de Chávez haya sido imposible, pero dudo que las diferencias fuesen tan amplias. Hubo algo más. Irregularidades que aún no conocemos con detalle, y en mi humilde opinión, todo comienza con el fulano sistema electoral electrónico.
La rapidez y agilidad en los procesos electorales, la celeridad en el conteo de los votos y la accesibilidad  para los votantes discapacitados, fueron los principales argumentos que el CNE ofreció al momento de instaurar el sufragio electrónico en nuestro país. Pregunto: ¿algunas de estas “bondades” se han visto plasmadas en los últimos procesos electorales venezolanos? Por el contrario: largas colas, procesos lentos, máquinas inútiles y demora en la entrega de los boletines han sido una constante; también ha sido frecuente que personas de la tercera hayan esperado durante horas para ejercer su derecho. ¿Para qué entonces un sistema electoral electrónico? ¿No es más lógico entonces aplicar la votación manual?
No me cabe la menor duda que la informática es un mecanismo perfecto para la realización de fraudes electorales. De hecho, los británicos de Open Right Group han explicado que la falta de ensayos, procedimientos de auditoría inadecuados e insuficiente atención dados al sistema o diseño del proceso de la votación electrónica, puede producir "elecciones abiertas al error y al fraude electoral".
Asimismo, en un fallo emitido el 3 de marzo de 2009, la Corte Constitucional de Alemania se amparó en la cuestión de la transparencia para declarar inconstitucional y prohibir el uso de máquinas de votación electrónicas en procesos electorales. Otro de los problemas de estos sistemas, es que los simples mortales, ajenos al tema informático (me incluyo) podemos ser embaucados fácilmente. Este lenguaje puede ser manejado y comprendido por pocos, es decir, deja de ser de dominio masivo. Es excluyente, por más que se explique y se haga público. ¿Es esto 100% democrático?
Si al mejor “sistemita electoral del mundo” le agregamos las irregularidades en el REP, es fácil notar que la lucha de quienes adversamos esta locura de extrema izquierda, debe tomar otro sendero. Nuestra pugna debe ser democrática, sí, pero también fuerte, intensa. Debemos pelear por un sistema electoral limpio, que plasme el verdadero sentir del pueblo y elimine el peor de nuestros males: el miedo. Un CNE turbio jamás generará confianza, por ende, será incapaz de traducir lo que en realidad deseamos los venezolanos.
No podemos seguir admitiendo las reglas de un Gobierno trapero; basta también de complacer las decisiones de un liderazgo opositor tibio que acepta participar en procesos comiciales de cualquier índole o calibre bajo las condiciones y circunstancias que sean. Así jamás lograremos vencer. La oposición complaciente hace creer que vivimos en una democracia total. Por eso, aceptamos y convalidamos procesos electorales viciados, que nos trajeron derrotas frecuentes, por ende, deterioro de la fe y las ganas de luchar de muchos, muchísimos  venezolanos que ahora buscan nuevas oportunidades en tierras extranjeras. Para los políticos de oficio el 7 de octubre fue sólo una nueva batalla perdida, mientras que para otros fue algo muy doloroso, porque tenían la esperanza real de una victoria. Para muchos, esa fecha representaba la última oportunidad de hacer vida en Venezuela.
Participemos en las elecciones de diciembre, claro que sí, pero bajo condiciones aceptables, limpias, diáfanas. Luchemos por lograr esas condiciones y hagámoslo amparados en nuestra Constitución.  Depende de nosotros.

jueves, 17 de mayo de 2012

Pueblo


Para lograr obtener el significado real de la palabra pueblo, el psicólogo y genial escritor Axel Capriles, cita en su libro Las Fantasías de Juan Bimba, el concepto desarrollado por el periodista y poeta venezolano Cecilio Acosta:

“Resta ahora saber quiénes sean y puedan llamarse buenos ciudadanos. Así se califica a todos aquellos que están dedicados a menesteres y oficios de provecho, porque el trabajo es la virtud (…) Y si estos menesteres y oficios útiles son la labranza, el tráfico mercantil, las artes y las profesiones científicas, especialmente la aplicación práctica; quiere esto decir  que los buenos ciudadanos deben ser labradores, trajinantes, mercaderes, artesanos, hombres ocupados, en fin; y si esto es verdad, como aparece, quiere también decir, que los buenos ciudadanos deben tener propiedad, o renta, que es el resultado de la industria, el fruto y la recompensa del trabajo, y la esperanza de las familias”.

Más allá de que Capriles cite las palabras de Acosta  como soporte para tratar de englobar y conceptualizar de manera certera este vocablo, pienso que no existe mejor definición. La idea del poeta criollo se sustenta en el esfuerzo diario de trabajadores y profesionales que son propietarios y emprendedores, gracias al desarrollo empresarial e industrial de un país.

Simplemente esta idea establece que un conjunto de ciudadanos, buenos ciudadanos, que brindan y aportan sus conocimientos en pro del crecimiento y desarrollo de la nación, cumpliendo deberes y derechos, son el pueblo real. No es el concepto asqueroso y manoseado que sale de las bocas de los timadores y bandidos que conforman nuestro actual Gobierno, cuya manida interpretación es la de una masa ignorante de humor simple, desdentada, ingenua o delincuente, que resuelve la vida timando o ejerciendo labores ilícitas o informales y se entretiene bebiendo durante la semana. 

Tampoco es la idea absurda creada por los adecos en la que los venezolanos somos un lote de campesinos inocentes y dependientes; no. Partiendo de esto, es lógico entonces deducir la razón por la cual los panegiristas y estrategas comunicacionales de esta desgracia histórica que estamos viviendo, insisten en decir que “Chávez es el pueblo”. Sencillamente, el actual Presidente representa lo peor de la venezolanidad.

Creo que para reconstruir una nación, es necesario redefinir fundamentos básicos pero vitales, que nos permitan formarnos como verdaderos ciudadanos y no como simples habitantes de una tierra repleta de bonitos y exóticos paisajes en la que sólo reina el caos.     

domingo, 26 de febrero de 2012

NEO CULTURA

Un papá le dice a su pequeño hijo: bueno, si te dijo gordito, le respondes que no sea diablo, tú eres un malandro; ¡tú eres un pran!

Una muchacha le comenta a otro joven: Yeferson llegó a la maternidad hecho un demonio, él decía que el niño era suyo y hasta le quería dar unos tiros a Yonaikel, que estaba por llegar. Yo le dije que se quedara quieto, porque lo iban a enjaular otra vez.

En el metro, en los cines, en los autobuses, en todas partes, la violencia física o verbal es la protagonista. Es el ente que se introdujo en el ADN del venezolano común e invadió los cimientos sociales como una especie de enfermedad viral imparable. Esa es nuestra novedosa y lamentable cultura popular; el combustible y orgullo de nuestro Gobierno, tierra fértil para estafadores, oportunistas, desfasados, disociados y comunistas trasnochados. Nuestro día a día es la muerte, las pistolas, los tiros, las motos, el ron, las drogas, la inconsciencia, lo primitivo, todo en el marco obvio de los insultos y el mal hablar; el malandro o el pran es una especie de héroe cuya oscura figura impera como grandioso ejemplo para los niños y las mentes limitadas, que desconocen por completo su entorno. Sólo les interesa su básico microcosmos repleto de licor y violencia verbal o física, y por supuesto, lo que ocurre en las Grandes Ligas.

Pocos conversan sobre sus estudios o de sus logros laborales. Eventualmente alguien habla de lo que sucede culturalmente en el país o el mundo. La mayoría comenta el tiroteo del fin de semana, o cuenta con frialdad y detalle la tragedia de conocidos o vecinos. La tétrica curiosidad de algunos puede incluso concentrarse en conocer el número exacto de disparos que le metieron a fulanito o fulanita. Casi todos hablan de supervivencia y lo hacen de forma indiferente, anecdótica, simple y dramáticamente inconsciente.

La parca llegó para quedarse y ya forma parte de nuestra cotidianidad, de nuestra idiosincrasia. Ella es la estrella de los titulares de la prensa nacional. Por desgracia los venezolanos nos acostumbramos muy rápido a este horrible escenario social, tan rápido, que ya no parece incomodarnos. Al parecer nos deshumanizamos.

El hampa, el malandro, habita entre nosotros y con descaro lo halagamos. Es nuestro Aquiles. Es nuestro día a día; sencillamente la violencia física, verbal y mortal ya no impacta porque se hizo compañera permanente. La pareja de la sociedad.

Desgraciadamente la meta final establecida por el Gobierno fue alcanzada: hacer de Venezuela un rancho gigantesco en el que la ignorancia fuera la reina, la violencia el credo oficial y la mediocridad nuestro estilo de vida. Este espeluznante logro fue logrado gracias a nuestra indiferencia u omisión como sociedad consciente y a objetivos estratégicos previamente trazados y a la postre conquistados por los “paladines del socialismo”, tales como: neutralización del crecimiento de la clase media y hasta disminución de la misma; amplificación y soporte de la marginalidad mental y geográfica, transformación de muchos en serviles y pobres de espíritu, que sólo luchan para obtener migajas en la barbárica repartición de este lamentable pastel llamado Venezuela. En fin, es el culto a lo mediocre, a lo primitivo, a lo violento.

Quiero creer que pronto saldremos de esta horrible realidad, planificada desde las esferas más altas de esa desgracia histórica y nacional que nos manda (no gobierna, y mucho menos gerencia). Espero que la solución radique en la rápida y democrática sustitución de irresponsables mandatarios embriagados por las mieles del poder. Ojalá que gente capaz, preparada, con capacidad gerencial para darle un nuevo rumbo al país, logre vencer esa enfermedad viral de ilegalidad y violencia que ha infectado lo social desde lo más intrínseco; que se pueda desmontar ese ambiente casi delincuencial y libertino que subyace en comportamientos, actitudes y hasta formas de hablar de muchísimos (demasiados) venezolanos y que se sustentan en la impunidad y en el asombroso desconocimiento de la ley por parte de actores políticos del Gobierno. Estoy seguro que muchos de nosotros serviremos de plataforma para hacer realidad estos cambios, que de seguro, no serán sencillos y mucho menos inmediatos. No obstante, se trata de lograr plena reversión de esta horrible patología social, cueste lo que cueste.