miércoles, 9 de marzo de 2011

Venevisión como TÚ

Orientar, informar y entretener, premisas básicas que debe cumplir cualquier medio de comunicación, al parecer simples patrañas. Por mero accidente he visto en un par de ocasiones la programación de Venevisión, y puedo decir con toda franqueza que espanta. La columna vertebral de ese canal son novelas, novelas y más novelas mexicanas, colombianas o mayameras en el que las protagonistas son acosadas por gente tan malvada que rayan en lo ridículo. Hacen quedar a Lex Luthor como un personaje creíble y verosímil.
Las tramas siempre son intrincadas: amantes, engaños, mafias, negocios turbios, componendas, hospitales, manicomios, herencias, cárceles, accidentes de tránsito, relaciones 40 – 20, personajes transexuales, hijos perdidos, abortos, embarazos, asesinos en serie, gemelos malvados, amantes, amantes y más amantes. He escuchado en más de una ocasión que las novelas forman parte de nuestra idiosincrasia; definitivamente se nota y asusta. ¿Qué pueden aportar esas novelas truculentas? Mejor aún, ¿por qué tantas novelas? ¿Orientan, informan? ¿De qué manera entretienen?
Por si fuera poco la parrilla es “reforzada” por un lote de programas con contenidos banales, simples y mediocres que no aportan absolutamente nada al público. Con solamente ver la promoción de un show (ignoro si es nuevo o no), en el que aparece Osmel Sousa diciendo “si eres bonito ven, si eres feíto no vengas” o algo similar, de verdad da lástima. Sumémosle la Guerra de los Sexos; “a mí me gusta el rabo. Me encanta la sopa de rabo”, dijo uno de los participantes, “¿sí, te gusta la sopa de rabo?”, respondió el animador cuya cortina sonora fue la bulla y la risa “inteligente” del público presente en el estudio.
“Profundo” intercambio de ideas que sólo comprueba el siguiente axioma: el medio es el reflejo de la gente, del pueblo. Pero me hago la siguiente pregunta: ¿los medios audiovisuales tradicionales, como Venevisión, no tienen acaso ninguna responsabilidad social con el público? ¿Dónde queda aquello de informar, orientar y entretener? Sé perfectamente que estamos hablando de la venta de productos, y que existe la ley del zapping, y para el que puede, la ley del cable, pero eso no es justificación para ofrecer una parrilla televisiva tan pésima. No es posible que siempre impere el concepto del “programa sube barrios” y tampoco es aceptable que los acuerdos y arreglos con el Gobierno sean una patente de corso para que los directivos de ese canal generen y presenten productos tan lamentables.
Esto ocasiona un círculo vicioso en el que la “tienda” televisiva ofrece productos vencidos o porquerías y la gente que lo compra -ve se intoxica o embrutece más. Se cultiva la ignorancia, lo pueril, no se aporta absolutamente nada al intelecto, por ende, la gente vuelve y “adquiere” lo mismo. Podríamos decir que es televisión chatarra. RCTV salió del aire hace casi 4 años, ¿por qué no se han aprovechado las audiencias que tenía el canal de Quinta Crespo para presentar una programación más equilibrada y orientadora?
Obviamente soy un ingenuo y soñador. Hay intereses. Orientar no funciona, no es rentable y por eso, utilizar un medio con alcance nacional para educar y “poner a pensar a la gente” carece de sentido. Impera lo simple, lo básico. Subyuga el negocio y los arreglos. Hago referencia a Venevisión porque fue lo que vi, pero imagino que los demás canales de variedades de señal abierta, con la gran excepción de Vale TV (Venezolana de Televisión está completamente desvirtuada en sus funciones, así que no vale la pena hacer mucha referencia del caso) compiten por vender más porquerías. Lo peor de todo es que el actual eslogan de Venevisión es: Venevisión como tú.
Indudablemente tienen razón, Venevisión es Venezuela. Definitivamente hace falta Renny Ottolina.

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