lunes, 15 de octubre de 2012

Algo huele a podrido en Venezuela


Mi intención no es llamar a la abstención y mucho menos estimular el cese de la lucha democrática, por el contrario. El objetivo de estas líneas es realizar un humilde planteamiento con respecto a lo que considero un error reiterativo que, de una u otra forma, los que adversamos a este régimen pseudodemocrático, hemos aceptado de manera consciente o inconsciente. Se trata de las fulanas máquinas de votación y todo lo relacionado con nuestro sistema electoral. A una semana de los comicios presidenciales, aún hay en el ambiente una sensación de fraude. Hay algo podrido que sinceramente no cuadra y que va más allá, incluso del ventajismo gubernamental plenamente denunciado.
Me parece increíble que a las 5pm del pasado 7 de octubre, cuando medios de comunicación  como el diario ABC de España o Le Monde francés daban como ganador a Capriles por 5 puntos basándose en encuestas a boca de urna, el CNE haya anunciado, apenas 5 horas después,  la victoria de Chávez por casi un millón y medio de votos. Me pregunto: cómo demonios se logra tal cantidad de votos en ese lapso de tiempo, cuando la mayoría de los centros de votación habían cerrado a las 6pm. Por otro lado, si los Exit Polls eran acertados, el crecimiento no fue de un millón y medio sino de dos millones de votos.
También me surge esta duda: ¿todas las personas que estaban en las colas de los centros de votación después de las 6pm eran chavistas? Además, ¿no se supone que el crecimiento porcentual de uno de los candidatos debe ser lógicamente proporcional al del contendiente? Es decir, si por ejemplo el ganador sube 3 puntos en un momento específico, el contrario al menos debería subir 2 ó 3, manteniendo por supuesto la diferencia con respecto al vencedor. Según los resultados ofrecidos por el CNE, los votantes que hacían la cola después de la hora de cierre de los centros (6:00pm) debieron ser chavistas en su mayoría.
Me cuesta creer que la fulana Operación Remolque de los chavistas haya logrado captar, así haya sido por listas y sobornos, a dos millones de personas en un lapso de tiempo relativamente corto. No digo que la victoria de Chávez haya sido imposible, pero dudo que las diferencias fuesen tan amplias. Hubo algo más. Irregularidades que aún no conocemos con detalle, y en mi humilde opinión, todo comienza con el fulano sistema electoral electrónico.
La rapidez y agilidad en los procesos electorales, la celeridad en el conteo de los votos y la accesibilidad  para los votantes discapacitados, fueron los principales argumentos que el CNE ofreció al momento de instaurar el sufragio electrónico en nuestro país. Pregunto: ¿algunas de estas “bondades” se han visto plasmadas en los últimos procesos electorales venezolanos? Por el contrario: largas colas, procesos lentos, máquinas inútiles y demora en la entrega de los boletines han sido una constante; también ha sido frecuente que personas de la tercera hayan esperado durante horas para ejercer su derecho. ¿Para qué entonces un sistema electoral electrónico? ¿No es más lógico entonces aplicar la votación manual?
No me cabe la menor duda que la informática es un mecanismo perfecto para la realización de fraudes electorales. De hecho, los británicos de Open Right Group han explicado que la falta de ensayos, procedimientos de auditoría inadecuados e insuficiente atención dados al sistema o diseño del proceso de la votación electrónica, puede producir "elecciones abiertas al error y al fraude electoral".
Asimismo, en un fallo emitido el 3 de marzo de 2009, la Corte Constitucional de Alemania se amparó en la cuestión de la transparencia para declarar inconstitucional y prohibir el uso de máquinas de votación electrónicas en procesos electorales. Otro de los problemas de estos sistemas, es que los simples mortales, ajenos al tema informático (me incluyo) podemos ser embaucados fácilmente. Este lenguaje puede ser manejado y comprendido por pocos, es decir, deja de ser de dominio masivo. Es excluyente, por más que se explique y se haga público. ¿Es esto 100% democrático?
Si al mejor “sistemita electoral del mundo” le agregamos las irregularidades en el REP, es fácil notar que la lucha de quienes adversamos esta locura de extrema izquierda, debe tomar otro sendero. Nuestra pugna debe ser democrática, sí, pero también fuerte, intensa. Debemos pelear por un sistema electoral limpio, que plasme el verdadero sentir del pueblo y elimine el peor de nuestros males: el miedo. Un CNE turbio jamás generará confianza, por ende, será incapaz de traducir lo que en realidad deseamos los venezolanos.
No podemos seguir admitiendo las reglas de un Gobierno trapero; basta también de complacer las decisiones de un liderazgo opositor tibio que acepta participar en procesos comiciales de cualquier índole o calibre bajo las condiciones y circunstancias que sean. Así jamás lograremos vencer. La oposición complaciente hace creer que vivimos en una democracia total. Por eso, aceptamos y convalidamos procesos electorales viciados, que nos trajeron derrotas frecuentes, por ende, deterioro de la fe y las ganas de luchar de muchos, muchísimos  venezolanos que ahora buscan nuevas oportunidades en tierras extranjeras. Para los políticos de oficio el 7 de octubre fue sólo una nueva batalla perdida, mientras que para otros fue algo muy doloroso, porque tenían la esperanza real de una victoria. Para muchos, esa fecha representaba la última oportunidad de hacer vida en Venezuela.
Participemos en las elecciones de diciembre, claro que sí, pero bajo condiciones aceptables, limpias, diáfanas. Luchemos por lograr esas condiciones y hagámoslo amparados en nuestra Constitución.  Depende de nosotros.

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